Niños y Adolescentes
“La disposición emocional del alumno determina su habilidad para aprender”
(Platón)
Nuestro primer contacto con el mundo es afectivo. Son esas primeras
experiencias las que utilizaremos como patrón de comportamiento en lo
sucesivo, marcando el resto de la evolución y condicionando nuestras actuaciones
posteriores.
Es por ello que la educación emocional debiera comenzar desde el momento
de la gestación y cuidarse especialmente durante los primeros años de
vida.
Una adecuada intervención puede tener efectos muy beneficiosos sobre el
sistema de regulación de emociones, constituyendo la educación emocional
una herramienta de incalculable valor para la formación integral de la
persona.
Es por ello que nuestros programas están orientados a potenciar las cinco
habilidades de que consta la Inteligencia Emocional:
· El conocimiento de las propias emociones.
· La capacidad de gestionar las emociones.
· La capacidad de motivarse a uno mismo.
· Empatía.
· Habilidades sociales.
IE para niños
IE para adolescentes
Motivación escolar